
Viajar a Disneyland París es un sueño para grandes y pequeños que, por lo general, supone una gran planificación por parte de quien va a realizar el desplazamiento. Todo se antoja positivo en este lugar, donde se puede disfrutar de cada uno de sus rincones. Sin embargo, tenemos que tener en cuenta la posibilidad de que a lo largo de nuestra estancia en el parque nos ocurra algo.
Ante todo no debemos preocuparnos. Los pequeños accidentes son comunes en cualquier lugar y un tropezón o traspiés, un dolor de cabeza, desmayo o sofoco puede sucedernos en muchos puntos. Aunque es mucho más tranquilizador saber cómo podemos usar los servicios del parque para restar importancia a estos incidentes.
Si necesitamos atención médica mientras nos encontramos en Disneyland París, lo mejor que se puede hacer es acudir a los puntos de primeros auxilios que están repartidos por el circuito. Éstos, denominados en inglés (First Aid) se hallan en MainStreet, en el parque Disneyland, junto a la plaza central, y detrás del Studio Services, en el parque Walt Disney Studios.
Pero, si el caso que nos ocurre es de emergencia, nada mejor que acudir a un empleado del parque, también llamados cast members, que nos indicará qué debemos hacer en cada momento.
Para que no haya ninguna duda en lo que a asistencia se refiere, y tengamos cubiertos todos los asuntos de estos servicios médicos leves, es conveniente que llevemos a mano la documentación adecuada. Ésta pasa por estar en posesión de la tarjeta sanitaria europea. El parque está dentro del territorio de la Unión Europea, por lo que su posesión nos ayudará a recibir la atención médica necesaria de la misma manera y bajo idénticas condiciones que los residentes del país.
Eso sí, esta situación se produce siempre que la estancia va a ser temporal, ya sea por turismo, estudios o trabajo. Aunque no debemos tomar esta tarjeta como un sustituto del seguro de viaje, pues se dan circunstancias y aspectos que la tarjeta no cubre (como la pérdida de equipaje, la compensación o la asistencia al vuelo, de llegada o de regreso).
También hay que tener en cuenta que estar en posesión de esta tarjeta puede marcar una diferencia notable en caso de que necesitemos asistencia médica por un tema de gravedad, ya que nos pueden solicitar el pago de un servicio como si fuese una consulta privada.
La tarjeta sanitaria europea no tiene coste alguno. Se puede solicitar en Internet, incluso si carecemos de un certificado digital. También es posible hacernos con ella en cualquier oficina de la seguridad social, que nos es enviada a nuestro domicilio en un plazo de diez días. La misma tiene una validez de dos años. Si estamos desempleados nos ofrecen un documento por el periodo del viaje.


